Tengo depresión por desempleo, ¿qué hago?

Es claro que estar desempleado no es una situación ideal. En general, todos acordamos que trabajar es algo que nos hace bien y que, además, nos facilita la existencia. Lamentablemente, no siempre es sencillo conseguir una ocupación y cuando pasamos mucho tiempo en la búsqueda de un empleo podemos desarrollar síntomas de depresión por desempleo.

¿Cómo acabé deprimiéndome por estar desocupado?

De a poco los días se van acortando, son cada vez más frescos y la sensación de lo inevitable irrumpe para anunciarme que el fin del verano se aproxima. El centro de la ciudad está cada vez más poblado, aparecen los uniformes escolares y las historias de playa y sol se extinguen con los últimos calores de la temporada.

Sin embargo, yo todavía puedo levantarme a las 9.30 am todas las mañanas y tengo tiempo de sobra para ver la tele o jugar con mi xbox. Todos los días una birrita y quizás la visita de un amigo. Un paseo por la montaña o simplemente un hacer nada todo el día.

Hasta que caigo en la cuenta de que ya estoy pisando los treinta y sigo viviendo con mis viejos y que ellos me mantienen, que todavía no termino mis estudios y que el hermoso ideal de construir un futuro es una absoluta irrealidad.

Entonces aparece la ansiedad, ese incómodo sentimiento de urgencia, que me pone en movimiento. Me siento con la notebook y en dos horas termino de escribir mi Curriculum Vitae. Quedó fantástico. Imprimo copias, camino la ciudad. También ataco de forma virtual. Envío mi CV a cuanto portal de empleo encuentro, por email a todos los contactos, conocidos y desconocidos. Y entonces espero… y espero.

Artículo relacionado: la ansiedad en primera persona.

¿Cómo no voy a deprimirme si nadie en el universo parece haberle dado bola a todo mi esfuerzo? ¿Cómo no voy a perder el interés en buscar un empleo, si no consigo ni una entrevista? Me enoja aún más cuando me llaman para una de esas “entrevistas de trabajo” en las que te proponen un negocio o un emprendimiento que a nadie le funciona. Y yo como un estúpido perdiendo tiempo y dinero en esa estafa laboral.

Cada vez camino menos la ciudad. ¡Ya repartí por todos lados! Por email ni siquiera lo intento. Ya sé que no me van a contratar.

La birrita de la noche ahora me la tomo a la tarde mientras pienso en qué puedo vender. Pero sólo pienso. Ya se me acabó el crédito del celular para hacer llamadas. También se me acabaron las baterías. No tengo ganas.

Quizás mañana haga algo.

Síntomas de la depresión por desempleo

La depresión siempre tiene más o menos los mismos síntomas: un estado de ánimo decaído, pérdida de interés en actividades que nos resultaban placenteras, una notable pérdida de peso o un aumento muy acusado, dificultad para dormir o exceso de sueño. También falta de energía y capacidad de concentración. Además pueden producirse pensamientos recurrentes de muerte o la elaboración de un plan suicida.

En este artículo podés encontrar más información sobre la depresión.

La depresión por desempleo no difiere mucho en la cualidad. O sea, tiene básicamente los mismos síntomas. Varía en la causa. Si la depresión se debe a la falta de empleo, entonces debería desaparecer al conseguirse una ocupación.

Tengo depresión por desempleo, ¿qué hago?

Acá te dejo una serie de consejos para poder hacer frente a una temporada de desempleo.

 

  • ¡Atento a los pensamientos!

 

Las personas difieren en la forma en que interpretan lo que les sucede. Hay quienes son capaces de pensar que las cosas buenas que les suceden dependen de ellos en gran medida, y además entienden que es lo que les pasa con mayor frecuencia. Y también comprenden que las cosas malas acaecen por azar y son hechos puntuales. Alguien que así piensa, afrontaría el desempleo como un hecho desgraciado, pero eventual y debido a una circunstancia desfavorable como la crisis económica. Además, pensaría que es capaz de conseguirse un trabajo con su propio esfuerzo.

¡Esa es una manera saludable de enfrentar el desempleo! Cuando pienso así, me descubro artífice de mi propio destino y pongo manos a la obra. Por otra parte, no me entristezco tan fácilmente, porque las cosas malas que me pasan son pocas y esporádicas.

Lamentablemente, no todos pensamos de esta manera. En la otra cara de la moneda, están aquellos individuos que piensan justo lo opuesto. Les acontecimientos favorables son azarosos y dependen de circunstancias externas como la suerte, el destino o los demás. Mientras que los hechos negativos son siempre por su culpa, y son permanentes. Como aquellos que creen que no consiguen trabajo porque son unos inútiles y no están preparados, y saben a ciencia cierta que nunca jamás volverán a trabajar.

Esta forma de pensar es un camino directo a la depresión por desempleo. Así que, por favor, ¡atento a tus pensamientos!

 

  • Ponete horarios

 

Es importante que puedas planificar tu búsqueda laboral. De otra forma, pueden pasarte dos cosas: o bien podés empezar a procrastinar, y estirar involuntariamente el tiempo sin trabajo; o, por el contrario, ocupar todo tu tiempo en ello aumentando la ansiedad y dejando de lado otros aspectos importantes de tu vida.

Lo ideal es que planifiques un horario que vayas a destinar a la búsqueda laboral. Podría ser algo como dos horas en la mañana para recorrer la ciudad y dos horas en la tarde para enviar emails, o lo que sea de tu preferencia. Lo importante es que sea un tiempo suficiente, pero acotado. Para salud tuya y de quienes te rodean, tu tiempo de búsqueda diario debe tener un inicio y un fin.

 

  • ¡Respetá los horarios!

 

Esos horarios que te hiciste no sirven de nada si no los cumplís. Y nunca está demás decirte esto. ¡Cumplí con lo que te propusiste!

 

  • Hacé una actividad física

 

Así como la búsqueda es importante, es igualmente necesario que seas capaz de desconectarte de ella. Como te dije en el punto sobre los horarios. El tiempo de búsqueda debe ser acotado para que la ansiedad no invada todas las esferas de tu vida.

Y nunca está demás que consumas esa energía extra haciendo algún deporte. Tu mente te lo va a agradecer. El deporte tiene esa extraordinaria capacidad de aumentar la autoestima y reducir el estrés.

 

  • Explotá tus relaciones sociales

 

Los más sofisticados le llaman networking. Podés decirle como quieras… La idea es que mientras estés en contacto con mayor cantidad de gente, mayores serán tus posibilidades. Eso sí, deberías hacerle saber a tus contactos influyentes que te encontrás a la búsqueda de un puesto de trabajo.

 

  • Aprendé cosas nuevas

 

Tener tiempo libre extra no tiene que ser una tortura. Es posible transformar el infierno que implica estar parado en algo productivo para vos y quizás para un posible empleo. Aprovechá ese tiempo para aprender algo nuevo, algo que te haga sentir creativo. El trabajo cumple las funciones de proveernos el sustento, pero más importantemente, la función de mantenernos en actividad productiva. Cualquier corte en esa productividad conlleva una autoestima en baja.

Por esta razón, es muy importante que descubras una nueva forma de sentirte creativo. Puede ser aprendiendo un oficio (como trabajar la madera) o un arte (como la música). La idea es que tu mente esté activa, al igual que tus manos.

 

Estar desempleado es una situación insoportable para muchos. Hay que ser estratégicos para que no se torne insostenible, y para que no suframos la depresión por desempleo. Por último, nunca está demás recordar que buscar ayuda profesional no es algo que deba darte vergüenza. Particularmente, si los sentimientos de tristeza y enojo se han descontrolado y tus pensamientos se han puesto un poco raros.

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