Tipos de memoria
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La memoria es uno de los temas que más curiosidad despiertan en el estudio de la mente. Es un tema que atrapa nuestra atención desde diferentes perspectivas y campos de estudio. La psicología y la filosofía, la historia y el arte, la literatura y la política y otras tantas ciencias humanas se ocupan de la memoria individual y también de la colectiva. En este artículo hablamos de qué es la memoria y de los tipos de memoria para la psicología.

¿Qué es la memoria?

Un primer intento de definición de memoria podría describirla como la capacidad de actualizar algo sucedido en el pasado. Recién introducía diciendo que, desde diferentes ciencias, humanas y no tan humanas, hay un interés por la memoria. Y es que es como un puente entre el pasado, el presente y el futuro. Nos presta la capacidad de revivir lo que experimentamos anteriormente. Por supuesto que esto nos ayuda a proyectar nuestro futuro.

El concepto de memoria ha sido trabajado por muchos investigadores en psicología y en psiquiatría. Uno de ellos, el Dr. Ricardo Capponi (1987), afirma que

La memoria corresponde a aquel instrumento del vivenciar que permite a la vivencia quedar retenida y conservada en la psique, pudiendo ser posteriormente evocada. La memoria posibilita la conexión entre pasado, presente y futuro.

La memoria tiene una función esencial que es la de retener y hacer perdurar en nuestra mente los aprendizajes que vamos realizando. Imaginate tener que aprender todos los días a cepillarte los dientes o tener que aprender tu nombre, tu historia personal y familiar. Sería insostenible vivir sin memoria. Nunca sabríamos dónde hay un peligro para nosotros, quizás ni siquiera atinaríamos a tener conductas de cuidado personal por no recordar la forma de llevarlas a cabo.

El aprendizaje es el proceso de adquisición de información nueva o de patrones nuevos de conducta. La memoria es la persistencia de ese aprendizaje de forma que pueda ser utilizado posteriormente.

Iñaki Eguiluz Uruchurtu, 2005

Proceso de la memoria

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La memoria es un proceso determinado por aspectos biológicos, psíquicos y sociales. Aquello que vivenciamos lo procesamos en nuestra mente de forma variable. Las motivaciones de cada persona para aprender una u otra cosa difieren según los intereses personales y lo que socialmente se refuerza. También, la capacidad de retención depende del estado de nuestro sistema nervioso y de todo nuestro cuerpo en general.

En este proceso hay diferentes momentos como: la decodificación, cuando captamos e interpretamos aquello que vamos a aprender o memorizar; el almacenamiento, por el que retenemos esa información; y la recuperación, que es la capacidad de acceso a los almacenes donde quedaron guardados esos datos.

De estas etapas, surge una primera clasificación de los tipos de memoria:

 

  • Memoria de fijación

 

A través de nuestros sentidos, recibimos información sensorial del mundo. Colores, sonidos, sensaciones hápticas, formas y olores son ordenados por nuestro intelecto. Dependiendo de algunas variables personales, nuestra capacidad de retención será mayor o menor. La atención y la concentración están implicadas en este proceso. Y será tanto más fácil fijar algo en la memoria, cuanto más atención le prestemos o cuanto más nos impacte emocionalmente.

 

  • Memoria de conservación

 

Para que luego podamos traer a nuestra conciencia los recuerdos, es necesario que primero podamos almacenarlos. Al igual que para la memoria de fijación, la capacidad de cada persona de resguardar información es diferente y está determinada por factores similares. La memoria de conservación puede verse alterada por el olvido. El olvido atenúa de manera gradual el recuerdo, que va perdiendo intensidad y nitidez hasta desaparecer completamente.

 

  • Memoria de evocación

 

En esta fase, se actualizan los hechos pasados conservados en nuestra consciencia. Existen tres modalidades para la evocación de un recuerdo:

  • Consciente y voluntaria, cuando nos proponemos activamente evocar un recuerdo;
  • Consciente e involuntaria, estos son las memorias que afloran de manera espontánea;
  • Inconsciente e involuntaria, este es el caso de la nunca bien ponderada memoria procedimental. ¿O acaso alguien se pone a pensar todos los días en cómo ponerse el zapato?

 

  • Memoria de reconocimiento y ubicación temporal

 

En la siguiente etapa del proceso de la memoria, se realiza la identificación del recuerdo evocado. Se lo reconoce como un hecho del pasado y, además, se le agregan aspectos que hacen posible su ubicación en el tiempo.

 

Estos cuatro tipos de memoria no son, ni pretenden serlo, el único modo de clasificar la memoria. Sólo pretenden describirla como un proceso. Existen otros modos de categorizar esta función mental, como veremos en el siguiente párrafo.

Tipos de memoria

Atkinson y Shiffrin (1971), por su parte, propusieron una clasificación en subtipos en función del procesamiento y del tiempo de almacenamiento. En este elenco se encuentran:

 

  • Memoria icónica o memoria sensorial

 

Este tipo de memoria dura unos 250 milisegundos. Representa la información que procesamos en el momento de fijación ocular – memoria óptica -. La información auditiva, por su parte, dura algunos segundos y se la conoce como memoria ecoica.

 

  • Memoria a corto plazo

 

La memoria a corto plazo retiene la información por unos escasos segundos y tiene una capacidad muy limitada. Es la que utilizamos, por ejemplo, cuando memorizamos un número de teléfono que vamos a discar en el mismo momento.

 

  • Memoria a largo plazo

 

La memoria a largo plazo almacena información  por largos o ilimitados (más que los de la propia existencia) periodos de tiempo. No es, bajo ningún concepto, inmune a los efectos del olvido. En cambio, la posibilidad de almacenar un recuerdo por largo tiempo depende de la profundidad con que hayamos procesado esa información y de las recuperaciones que hagamos con cierta periodicidad.

La memoria a largo plazo distingue como subtipos la memoria verbal, memoria visual, memoria espacial o memoria topográfica y la memoria emocional.

¿Qué es la memoria de trabajo?

Cuando realizamos alguna tarea o intentamos resolver un problema, recolectamos información de diferentes sitios que se relacionan con ese objetivo. Esa capacidad de retener esos datos por el tiempo que dure la tarea recibe el nombre de memoria de trabajo. Incluye tres subsistemas denominados: ejecutivo central, bucle fonológico y pizarra visuoespacial.

El Ejecutivo Central se encarga de la selección de los datos relevantes en función de las necesidades. Mientras que los otros dos subsistemas mantienen esos datos frescos hasta que se eliminan o almacenan en otro tipo de memoria.

Más clasificaciones de la memoria

Esta función psíquica, ampliamente estudiada, no ha terminado de ser comprendida en su totalidad, con lo que, de tanto en tanto, surgen nuevas formas de entenderla. Y con ello, nuevas categorías, tipos, sistemas, etc.

Otro modo de clasificarla es según si su procesamiento se realiza de manera consciente o inconsciente. De este modo surgen: memoria explícita o declarativa, memoria implícita o no declarativa y la memoria declarativa y procedimental.

Memoria explícita o declarativa

Cuando existe un procesamiento consciente de la información, estamos en el plano de lo que puede ser, de alguna manera, puesto en “palabras”. Por ello se la conoce como memoria declarativa. Supone algún grado de control y voluntad. Y, a su vez, se divide en:

  • Memoria Semántica: Es el conocimiento que tenemos del mundo, los conceptos que nos hemos formado de las cosas. Carece de referencias espaciales o temporales.
  • Memoria Episódica: Hace referencia a todos los suceso vitales que cada uno es capaz de recordar, por eso también se la llama memoria biográfica.

Memoria implícita o no declarativa

La memoria implícita o no declarativa alude a la información que se ha aprendido sin realizar un esfuerzo consciente. Se relaciona mayormente con la adquisición de una habilidad o hábito, como caminar o andar en bicicleta. También es conocida como memoria procedimental.

Aunque pareciera que no hay una manera más o menos entretenida de hablar de la memoria, hay gente que se las han apañado para lograrlo. Particularmente en el cine. Películas como Memento y El origen son capaces de conducirnos por las profundidades más recónditas de la memoria y darnos un pantallazo de lo enreverado del tema. Pero, en definitiva, son entretenidas porque no intentan describirlas de una manera académica.

En algún futuro no tan lejano escribiré sobre las patologías de la memoria.

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